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12/16/2022

Localización del evento

La Lonja. C/ Beratúa, 39-41

678 978 656

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Los pétalos furiosos. Susana Talayero.

La pintura se infiltra por cualquier lugar, lo atraviesa, se cuelga, interfiere, se acumula, se disuelve en sus propios límites. Telas y pliegos plásticos, indisciplinados, indómitos, se expanden senza fine. Buscan puntos de amarre, enganches supervivientes para caer desde el techo y desparramarse; también quedan cortados, interrumpidos en su intento de caída.

Es la materialidad de la pintura en relación al cuerpo que carga, arrastra y sujeta, lo que determina su inserción en el espacio. Lánzate pintura golosa, engulle voraz la arquitectura, toma el espacio como objeto, ejercítate en él y encuentra tu lugar mediante lógicas azarosas. 

Recojo la invitación de la galería La Lonja, y en el marco del Festival Actual de Logroño, para presentar la exposición Los pétalos furiosos.
La exposición consiste en una intervención con pinturas de reciente producción que registran en su proceso intereses en torno a lo líquido, la inmediatez, el azar y lo residual.

El conjunto de obras, realizadas sobre telas y pliegos plásticos de gran formato y ensambladas entre sí, recorre el espacio reivindicando el medio mediante el montaje de un “precario sistema pictórico”. Las piezas evocan un imaginario de subsuelo hecho de figuras híbridas, fuegos ardientes y círculos deambulantes.

Un imaginario que, en cierto modo, encuentra eco en impactos recientes de pinturas del pasado sobre fines de mundo, infiernos y despojos, de artistas como Leonor Fini, il Civetta o Vittore Carpaccio, con cuyas obras me he topado en Venecia.

La exposición toma su título del grupo de poesías, Los pétalos furiosos, de la poeta argentina Lila Zemborain (1). Lo que me atrae del título es la potencia que lo atraviesa, su alegato de lo híbrido, la forma de esa flor. 

También hay algo en él que apela a la resistencia, y que me lleva a pensar en el descontento como afecto necesario versus la normatividad y la sumisión (2). Para mí, Los pétalos furiosos sería como decir: “lo indómito que persiste”, o como decir: “no puedo asimilarlo”. Incluso podría tratarse de un elogio a lo inactual. El arte convoca estas disidencias.

En el contexto de la exposición programo dos acciones (3) que reactivan a los pétalos en su furor: la invitación lanzada al artista Daniel Llaría a intervenir con una performance, y la presentación del vídeo que acabo de editar en colaboración.

Susana Talayero

 

(1) Lila Zemborain, Malvas orquídeas del mar. Editorial TSÊ TSÊ, Buenos Aires, Argentina, 2004.
(2) En referencia al texto de Mark Fisher Los fantasmas de mi vida: escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos. Caja Negra Editora, Buenos Aires, Argentina, 2019.
(3) El 3 de enero del 2023 y a las 19:30h tienen lugar dos acciones: la performance de Daniel Llaría, quién partiendo desde el punk, lo industrial y el espíritu amateur, hace tracks musicales sobre las que ocasionalmente despliega imágenes, texto, presencia y voz; y la proyección de mi vídeo Cerro negro. El vídeo retoma un material grabado en el 2020 como ejercicio, sin guion, y con el propósito de trabajar con “lo que esté a mano”. Las grabaciones entrelazan cuerpo, plástico y paisaje en bruto, desde la experiencia directa, inmediata, física; la cámara busca lo que va sucediendo. No hay artificio, solo la dureza del lanzarse, la desnudez. El uso del pliego plástico en el vídeo, así como en la exposición Los pétalos furiosos, es el elemento que vincula ambos medios. Cerro negro se ha editado recientemente en colaboración con Leire Aranberri (performer en el vídeo) y se presenta en ocasión de esta exposición.

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